Los efectos de la música en la conducta
La influencia de cada uno de los elementos de la
música en la mayoría de los individuos es la siguiente:
Tiempo: los tiempos lentos,
entre 60 y 80 pulsos por minuto, suscita impresiones de dignidad, de calma, de
sentimentalismo, serenidad, ternura y tristeza. Los tiempos rápidos de 100 a
150 pulsos por minuto, suscitan impresiones alegres, excitantes y vigorosas.
Ritmo: los ritmos lentos inducen a la paz y
a la serenidad, y los rápidos suelen producir la activación motora y la
necesidad de exteriorizar sentimientos, aunque también pueden provocar
situaciones de estrés.
Armonía: Se da al sonar
varios sonidos a la vez. A todo el conjunto se le llama acorde. Los acordes
consonantes están asociados al equilibrio, el reposo y la alegría. Los acordes
disonantes se asocian a la inquietud, el deseo, la preocupación y la agitación.
Tonalidad: los modos mayores
suelen ser alegres, vivos y graciosos, provocando la extroversión de los
individuos. Los modos menores presentan unas connotaciones diferentes en su
expresión e influencia. Evocan el intimismo, la melancolía y el
sentimentalismo, favoreciendo la introversión del individuo.
La altura: las notas agudas
actúan frecuentemente sobre el sistema nervioso provocando una actitud de
alerta y aumento de los reflejos. También ayudan a despertarnos o sacarnos de
un estado de cansancio. El oído es sensible a las notas muy agudas, de forma
que si son muy intensas y prolongadas pueden dañarlo e incluso provocar el
descontrol del sistema nervioso. Los sonidos graves suelen producir efectos
sombríos, una visión pesimista o una tranquilidad extrema.
La intensidad: es uno de los
elementos de la música que influyen en el comportamiento. Así, un sonido o
música tranquilizante puede irritar si el volumen es mayor que lo que la
persona puede soportar.
La instrumentación: los instrumentos de
cuerda suelen evocar el sentimiento por su sonoridad expresiva y penetrante.
Mientras los instrumentos de viento destacan por su poder alegre y vivo, dando
a las composiciones un carácter brillante, solemne, majestuoso. Los
instrumentos de percusión se caracterizan por su poder rítmico, liberador y que
incita a la acción y el movimiento.
La influencia de la
música en el desarrollo evolutivo del niño
La música es un arte y un lenguaje de
expresión y comunicación que se dirige al ser humano en todas sus dimensiones,
desarrollando y cultivando el espíritu, la mente y el cuerpo. A través de la
música se puede educar íntegra y armónicamente al niño/a. además es muy
importante que el niño/a relacione la música con la actividad, el juego, el
movimiento y la alegría, de forma que le ayude a expresar de forma espontánea y
afectivamente las sensaciones musicales.
La música como lenguaje expresivo y de comunicación
no requiere ni exige actividades especiales. Por tanto, cualquier niño/a tiene
su propia musicalidad en menor o mayor medida. Es una característica que se
debe potenciar y desarrollar desde las edades más tempranas, así lo señalan
psicólogos como Davison o Hargreaves, afirmando que la musicalidad
constituye una de las actitudes más valiosas de tipo humanístico y no una
habilidad aislada o altamente especializada, siendo la 1ª infancia la etapa más
propicia para su desarrollo. Es entonces cuando los niños/as establecen sus
primeros contactos con los elementos musicales a través de instrumentos
sencillos, la voz y su propio cuerpo, adquiriendo técnicas que le van a
permitir utilizar la música como lenguaje y medio expresivo.
Además, estas experiencias infantiles tendrán gran
importancia para moldear y formar la personalidad. Las experiencias musicales
de participación activa (jugar con la pelotita mientras suena la música, sería
pasiva sino participa sólo oye) son el medio idóneo para promover el desarrollo
intelectual, físico, sensorial y afectivo-emocional de los niños/as. La
vivencia de este tipo de experiencias repercute amplia y favorablemente sobre
los demás objetivos educativos. Por ejemplo: las mismas técnicas básicas de
atención, desinhibición, concentración, imaginación, creatividad, control
motor, etc. Desarrollada en música, son esenciales para el resto de los
aprendizajes en las diversas aulas de conocimiento.
Estas experiencias musicales resultan muy
sugerentes y divertidas para los niños/as, ya que están de acuerdo con sus
intereses lúdicos y por tanto educan de una manera natural. Manipulando los
materiales musicales, accediendo mediante ellos a la organización perceptual y
pasando de la imagen auditiva y visual hasta la representación mental y la
simbolización, estaremos influyendo en la educación del
niño/a de forma decisiva.
El objetivo de la educación musical será que los
niños/as desarrollen sus potencialidades expresando la diversidad y riqueza de
su mundo interior, dando nuevas y variadas formas a sus pensamiento estimulando
su motricidad, sus sensibilidad afectiva y su capacidad creadora. Así, las
actividades de expresión musical han de estar destinadas a desarrollar en los
niños/as todas sus posibilidades psicofisiológicas, afectivas, emocionales, de
personalidad, cognitivas y sociales.
Posibilidades psicofisiológicas: La música
contribuye a: - Desarrollar la coordinación motriz con movimiento de asociación y disociación, equilibrio, marcha, etc. -
Desarrollar la discriminación auditiva aprendiendo sonidos y ruidos, recordándolos, reproduciéndolos. -
Adquirir destrezas y medios de expresión corporales, instrumentales, gráficos,
melódicos. - Desarrollar la locución y la expresión oral mediante la
articulación, vocalización, control de la voz, el canto. - Controlar la
respiración y las partes del cuerpo que intervienen en la fonación y el canto.
- Dotar de vivencias musicales enriquecedoras desde el punto de vista
psicológico y físico.
Posibilidades afectivas, emocionales, de
personalidad y cognitivas: La música contribuye a: - Reforzar la autoestima y
la personalidad mediante
la autorrealización. - Elaborar pautas de conducta que faciliten la integración
social. - Liberar la energía reprimida y conseguir el equilibrio personal a
través del ritmo.
- Sensibilizar afectiva y emocionalmente a través de los valores estéticos de
la música. - Desarrollar capacidades del intelecto como la imaginación, la
memoria, la atención, la comprensión, de conceptos, la concentración o la
agilidad mental.

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